Cristo

“Jesús enséñame tu modo, de hacer sentir al otro más humano, que tus pasos sean mis pasos, mi modo de proceder” (Tu modo, Cristóbal Fones).

¿Busco ser un un reflejo de Cristo en la Tierra día día?

Muchas veces nos concentramos en la dimensión divina de Jesús sin prestar mayor atención a la humanidad que representa. Quizás no hay mejores palabras para describir su dimensión humana que las expresadas por el catecismo de la Iglesia cuando dice: “El Hijo de Dios trabajó con manos de hombre, pensó con inteligencia de hombre, obró con voluntad de hombre, amó con corazón de hombre. Nacido de la Virgen María, se hizo verdaderamente uno de nosotros, en todo semejante a nosotros, menos en el pecado”.

Seamos un Cristo en la Tierra: anhelemos la santidad desde nuestras capacidades,  virtudes y defectos. Dios no nos pide ser perfectos, nos pide obrar por amor, ser la mejor versión de nosotros mismos en la casa, con el estudio, en el pololeo, etc. Los invitamos a reflexionar acerca de este llamado de Cristo, no esperemos salir de la cuarentena para servir como Él lo hizo por nosotros: seamos reflejo de su amor en cada una de nuestras acciones cotidianas.

Material

Estamos llamados a santificar el mundo, a ser servidores unos de otros no sólo en los grandes eventos, sino en cada ámbito de nuestra vida diaria

Cristo y la

vocación

Estamos llamados a imitar a Cristo desde cada pequeña acción a la que podamos acceder, haciéndola con y por amor a los demás

El amor de Cristo en

nuestras vidas