Esperanza

 “Es necesario esperar, aunque la esperanza haya de verse siempre frustrada, pues la esperanza misma constituye una dicha, y sus fracasos, por frecuentes que sean, son menos horribles que su extinción” (Samuel Johnson).

 En momentos de desesperanza, ¿confío en los planes que Cristo tiene para mí?

 La situación que estamos viviendo es poco alentadora para todos y es muy fácil caer en la desesperanza si no sabemos hacia dónde mirar. Es Dios mismo quien nos invita a encontrarnos con Él, a hacer silencio en la oración y escucharlo, porque su voluntad va más allá de los límites que conocemos y sólo abrazándola podemos hacer frente a las dificultades que se nos presentan.

 Te invitamos a reflexionar acerca de esta esperanza que es Cristo, a tener una relación cercana con Él para que, desde la confianza, se encienda en nuestros corazones la luz del Espíritu. Seamos como la Virgen María y sepamos dar el sí a la voluntad del Padre, que sólo quiere cosas buenas para nosotros. Abracemos la cruz de Cristo resucitado, ya que “abrazar al Señor es abrazar la Esperanza” (Papa Francisco, bendición Urbi et Orbi).

Material

La oración en la que creemos se construye desde la confianza de saber que somos escuchados y que el Padre sabrá darnos lo que necesitemos

No tengamos miedo de

confiar en Cristo

La Virgen supo entregarse a la voluntad del Padre y creer que nada es imposible para Él, aceptando así que el Verbo habitara entre nosotros

María, Madre de

la esperanza

Lo que cura al hombre no es esquivar el sufrimiento, sino la capacidad de aceptar la tribulación, y encontrar en ella un sentido en la unión con Cristo 

Dios es

esperanza