MALALHUE

MISIÓN DE VIDA 2020

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Descripción

 Malalhue es un pequeño pueblo ubicado en las cercanías de Panguipulli, cuya comunidad se caracteriza por tener un nivel de participación en actividades pastorales particularmente alta en estos días. 

 

 Ahora bien, este involucramiento no ha podido hacerse patente entre los jóvenes del sector, motivo por el cual la misión de este año será crucial para impulsar la renovación eclesial esperada por el párroco del sector.

 

 Animados por el deseo de volver a encantar a las juventudes de Malahue con nuestra Iglesia, los invitamos a unirse a nuestra zona este invierno.

 

¡Con el amor de Cristo,

encendamos la esperanza!

Información

Jefes de zona

Clara Duke

+56988842894

Pablo Salas

“La experiencia que tuve ahí es de las mejores que he tenido sin lugar a dudas. Encontrarse uno mismo con Cristo es muy fácil, se palpa al momento de entrar en las casas de la gente del pueblo, ellos abren las puertas de su corazón de par en par para que el Señor, a través de los misioneros, les de una palabra de Vida. Se encontrarán con don Joaquín y el padre Mario, que seguro los recibirán con los brazos abiertos, así como lo hicieron con nosotros”

Testimonios

Florencia Palma

“El año pasado fui a misionar con Misión de Vida a un pueblo cerca de Lago Ranco. Esas misiones me marcaron de una forma particular por varias cosas. Una de ellas, es que tuve el privilegio de conocer a una familia, con nombre, apellido e historia. Tuve el privilegio de sentir un interés mutuo de saber más que el nombre de esas personas. Y tuve el privilegio de sentir a través de ellos y ellas el amor de Cristo, ese que florece en la humildad de los predilectos de Jesús, los pobres”

Javiera Vilaza

“Siempre he pensado que mi encuentro con Cristo se encuentra en el contacto con el otro y en transmitir su amor mediante actos y  mi testimonio. 
El invierno pasado tomé la decisión de ir  a una zona en la cual pude compartir con muchas personas que necesitaban a Cristo, que alguien les recordara su amor infinito. Y tuve la maravillosa oportunidad de ser ese alguien, de transmitirles ese amor. Pero lo más increíble fue la sensación de estar frente al Santísimo pidiendo por esos corazones que aún no lo conocen. En ese instante me di cuenta de que el conversar tiene que estar acompañado de entregar amor mediante la oración. 
Sí, mi encuentro con Cristo es a través del contacto con el otro, pero que ese contacto tiene estar cargado de oración y amor”