RAFAEL

MISIÓN DE VIDA 2020

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Descripción

 Rafael es un pequeño pueblo situado en la provincia de Concepción. Su población se compone esencialmente por adultos mayores quienes requieren con urgencia el acompañamiento espiritual que la misión puede ofrecer.

 El sector vio reducida a escombros su sede parroquial tras el devastador terremoto que afectó a nuestro país. Por ello, cuentan únicamente con una pequeña capilla para llevar a cabo instancias litúrgicas. Asimismo, la existencia de un nuevo párroco ha sido una situación compleja entre las personas de edad más avanzada quienes no se adecuan aún a este cambio tan radical.

 

 Ansiosos por sembrar caminos de unidad en la comunidad de Rafael, les extendemos una fraterna invitación a unirse a nuestra zona este invierno.

 

¡Con el amor de Cristo,

encendamos la esperanza!

Información

Jefes de zona

Asunción Marín

+56995306054

Testimonios

Isabel Cornejo

“Las misiones son un proyecto increíble. Para mí, cada misión es un regalo, y una aventura, que solo uno puede decidir querer vivirla. 

Si tuviese que definir la misión con una palabra eligiría “transformación”. Una verdadera transformación del corazón. Gracias en parte, al ejemplo de todos los misioneros. 

¡El ejemplo transforma! El ejemplo del inmenso acogimiento de las personas de la zona; la auténtica alegría que brota de cada misionero... todo eso contagia enormemente. ¡La alegría compartida crece! ¡Es verdadera luz para el mundo! Dios se manifiesta a través de todo ello, y por eso, uno sale también al final misionado.

Otra cosa que me encanta ,es ver como Dios va actuando a través de los misioneros.  ¡Cada uno se entrega con valentía, con sus pequeñeces e imperfecciones y Dios se encarga de lo demás! Cada uno da “su agua” y Dios “lo convierte en vino”. ¡No hay un “misionero perfecto”, cada uno a su estilo! El estilo con el que  Dios le guié”

Rafael Fernández

“No esperaba encontrarme con Dios ni tampoco lo logré. En cambio, me encontré con gente de mi edad, con las mismas inquietudes e inseguridades, pero con ganas de entregarse desinteresadamente por el otro. Me encontré con la alegría, sencillez y calidez de una abuela que acaba de conseguir nietos, que aunque sean postizos, le dan la compañía y distracción que tanto necesita. No me encontré con Dios, pero sé que estuve lo más cerca posible de hacerlo”