Parábola de las

cuatro velas

 Tomemos este tiempo para aprender a perseverar en Cristo, teniendo siempre presente que los verdaderos aprendizajes se logran en un principio con la oración, con el encuentro personal con Cristo en el que le pedimos el poder confiar en Su santa voluntad.

 

Recordemos en todo momento que el objetivo que debemos perseguir no está en obtener aquello que queremos, sino en transformar nuestro corazón para que este reboce de confianza en el perfecto plan de nuestro Padre.

Los invitamos a esperar en Cristo, a no caer en la desesperanza de los miedos que nos invaden hoy día. Unámonos en oración con Él, pidiéndole que nos dé la confianza para verlo como la verdadera esperanza en las tinieblas.

“El mensaje de esperanza que nos viene de Jesucristo ilumina este horizonte denso de incertidumbre y pesimismo. La esperanza nos sostiene en el buen combate de la fe”