CÁRCELES

MISIÓN DE VIDA 2020

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Descripción

 El Centro Penitenciario Femenino de San Joaquín, el Centro de Detención Preventiva de San Miguel y la ex Penitenciaria son los tres sectores que componen esta tan característica zona de nuestro proyecto.

 

 A pesar de subsistir en condiciones precarias, la alegría y la generosidad de cada reo han podido perseverar por sobre la desolación. Ahora bien, la participación pastoral no goza de un gran dinamismo al interior de los distintos recintos, por lo que la misión de este año consistirá en volver a instaurar a Cristo en el centro de sus vidas.

 

 Con la intención de ser una luz de esperanza para todos los internos que visitemos, los invitamos a unirse a nuestra zona este invierno.

 

¡Con el amor de Cristo,

encendamos la esperanza!

Información

Carreras

Libre

Jefes de zona

Álvaro

Undurraga

+56975804445

Jacinta

Rodríguez

+56981379632

Testimonios

Jacinta Rodríguez

“Para mí esta zona fue una experiencia de vida y de fe. Aprendí muchísimo de los misioneros y de las personas que nos tocó misionar en las distintas cárceles. La cárcel es un lugar muy especial, y eso hace que esta zona sea muy distinta a las demás: se misiona en Santiago, hay que seguir una serie de reglas que  para entrar y misionar; en fin, todo hay que adaptarlo. La cárcel es un lugar que marca y muestra la cara de Jesús de la manera como Él fue: el rostro de las personas más olvidadas de la sociedad, los pobres de los pobres. Sé que no soy la única que puede decir que misionar en la cárcel es una experiencia profunda de fe y encuentro, difícil de digerir pero imposible de olvidar”

​Álvaro Undurraga

“Uno no sabe bien cómo imaginarse un centro penitenciario y no tiene idea de quién lo esta esperando al otro lado de la reja. Ir a la cárcel es toda una experiencia. Tenía la imagen de que iba a encontrarme con gente mala, pero para mi sorpresa, estaba profundamente equivocado.

Las mejores lecciones que puedo sacar de estas misiones, en los tres lugares donde fuimos a misionar, es que nos fuimos a encontrar con gente buena, que como todos las personas cometieron errores en la vida y que tomaron decisiones equivocadas, pero que a pesar de esto están llenas de virtudes y lecciones valiosísimas para enseñarnos. Y fue así como todos los misioneros fuimos descubriendo poco a poco como cada interno era generoso, amable y sobre todo muy agradecido, ofreciéndonos a veces la poca comida que tenían, es decir, nos ofrecieron todo lo que tenían a su disposición, para darnos las gracias, ya que hay poca gente que se preocupa por ellos. En segundo lugar, nosotros creíamos que íbamos a hacerle misiones a ellos, pero no fue así, ellos nos hicieron las misiones a nosotros, logrando que hiciéramos ver la cara de Cristo en cada uno de los internos, de manera que nuestra relación con Él se hizo mas fuerte, gracias a ellos pudimos amar más y mejor a Jesús”