Santa Catalina de Siena

 Catalina de Siena fue una laica dominica que consagró toda su vida a Dios, hasta el extremo de convertirse en una de las más icónicas misionera en intramuros.

 

 Siendo joven aún debió hacer frente a las tradiciones propias de su época, aceptando laboriosos trabajos con tal de evadir las exigencias de sus padres, quienes querían desposarla a toda costa. Sufriendo prolongadas reclusiones por su desobediencia pudo encontrar en Dios el consuelo necesario para salir adelante.

 

 Cabe mencionar que sus incontables contribuciones en el campo doctrinal tuvieron lugar en una época de crisis, en la que tanto la sociedad civil como eclesiástica no parecía reflejar las enseñanzas de Jesús en todo su esplendor.

“¡Basta de silencios!¡Griten con cien mil lenguas! porque, por haber callado, ¡el mundo está podrido!”