Santa Cecilia

 Cecilia de Roma, fue una noble mujer convertida al catolicismo y martirizada por su fe en Cristo. En concreto, toda su vida se puede resumir en una constante oposición contra la corriente.

 

 Aún cuando sus padres la forzaron a casarse con un pagano, ella decidió entregar su vida por completo a Dios. De este modo, convenció a su prometido de seguir los pasos de la Sagrada Familia estableciendo así una promesa de castidad.

 

 Ahora bien, no solo el amor conyugal fue el proyecto que Dios le tenía preparado, sino que además la instruyó en el ministerio musical. Música que hasta su ultimo suspiro santificó a Dios, a quien dio su vida hasta la gloria del martirio, tras ser arrestada por dar sepultura cristiana a sus amigos.

“¡Haz que mi cuerpo y mis sentimientos

se conserven inmaculados!”