Santa Teresa Benedicta de la Cruz

 Todo su caminar en este mundo se vio marcado por la profunda misión que Dios le tenia preparada. Nacida en el seno de una familia judía, pasó por un tiempo de mucha desolación que la llevó al ateísmo. Sin embargo, sabía que algo faltaba en su ser.

 

 Ansiosa por combatir esta desesperanza que primaba en su vida, se volvió carmelita atraída por los ejercicios espirituales y la vida de Teresa de Ávila. No obstante, su misión no terminaría así, ya que perseguida por el régimen nacional socialista imperante en Alemania y Europa, entregaría su vida en martirio en un campo de concentración defendiendo su fe hasta el final.

“Cuanto más sube el alma hacia Dios, más desciende al fondo de sí misma. La unión tiene lugar en lo más íntimo, en su hondón más profundo”.