San Ginés

 Ginés de Roma, fue uno de los actores más relevantes del siglo III. La historia versa que mientras representaba una comedia que se mofaba del bautismo cristiano, se concibió un milagro que produjo su conversión inmediata al cristianismo.

 

 Al hacer patente su fe cristiana, su fugaz misión de anunciar a Cristo en público determinó el rumbo de su vida, llevándolo al martirio, debido a una serie acusaciones en su contra bajo los cargos de blasfemia y disrupción del orden público.

 

 A pesar de que la condena recibida incluyó una serie de mofas y torturas, que no acabaron sino con un doloroso asesinato por decapitación, el santo se mostró alegre en todo momento comprendiendo a la perfección que su legado inspiraría a miles de jóvenes de la capital italiana a abrazar con mayor devoción su fe.

“No hay otro Rey que el que yo he visto.

A Él adoro, a Él rindo homenaje.”